Hace mucho tiempo, alrededor de los sesenta años, me dio por correr. Siempre he sufrido mucho con la carrera continua y todas las modalidades de carrera, pero pensé que sería bueno para mi salud. Al final de cada salida tomaba unas notas breves de cómo me había sentido. Años después las organicé y las publiqué en mi Cuentos de un zascandil. Hoy me ha parecido divertido compartirlo con vosotros que seguramente sabéis de lo que hablo.
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| Cross universitario 1973 |
Veintitrés minutos
Primero
fue el verbo, correr, después el tiempo, veintitrés minutos.
El
verbo y el tiempo dibujaron un lugar. Veintitrés Minutos es un lugar.
Solo
existe Veintitrés Minutos si lo recorro corriendo.
Corro
veintitrés minutos, recorro Veintitrés Minutos, a pesar del sufrimiento.
La
velocidad es importante, pero veintitrés minutos no es un récord.
…
Veintitrés Minutos es un
lugar, V3
Veintitrés
Minutos tiene calles, casas, paisajes.
Si el
tiempo o la velocidad cambian tengo que cambiar la velocidad o el tiempo para
que Veintitrés Minutos siga siendo el mismo lugar.
V3, el
lugar, tiene caminos de este a oeste y mi sombra siempre va por delante o por
detrás.
Si V3
está lleno de gente, es diferente.
El tiempo
y el espacio que recorro describen mi esfuerzo. Algo cambia si al recorrer dos
veces el mismo espacio tardo tiempos distintos. O si al correr dos veces el
mismo tiempo, el espacio que recorro no es el mismo.
Si siempre es igual el espacio, la
diferencia es el sufrimiento