La avalancha de nuevas amistades
(El texto es de Tomás Peire y las fotos de Jaume Miró Peiró. De estas he elegido las que yo no había visto nunca y creo que vosotros
tampoco)
Si alguien me preguntará: ¿Cuál es el recuerdo más
intenso de aquellos cuatro años? le diría que no iba a ser posible citar uno.
Pero si insistiera le respondería enlazando sensaciones e impresiones que, aun sabiendo
que no son todas, se me vienen a la memoria sin necesidad de pensar mucho.
La inmersión en un entorno
y un sistema increíble, inesperado. La vida social, académica y deportiva en el
confortable y deseado entorno del INEF, en su residencia, en las aulas, en las
pistas, en la biblioteca. El aterrizaje en otro planeta, en otra dimensión. Fue
como un sueño.
El descubrimiento y la admiración por la personalidad y el trato de José María Cagigal y las enseñanzas que recibimos de él. Época de protestas, de huelgas y encierros de manifiestos y asambleas, que nos hicieron mejores. Con Cagigal de paciente mediador, en interminables reuniones negociadoras en su agradable despacho, que obligatoriamente acababan media hora antes del comienzo de sus clases, margen indiscutible que él exigía para poder centrarse y preparar los temas académicos de cada lección.
