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sábado, 13 de mayo de 2023

Tomás Peire y Jaume Miró

 La avalancha de nuevas amistades

(El texto es de Tomás Peire y las fotos de Jaume Miró Peiró. De estas he elegido las que yo no había visto nunca y creo que vosotros tampoco)

Si alguien me preguntará: ¿Cuál es el recuerdo más intenso de aquellos cuatro años? le diría que no iba a ser posible citar uno. Pero si insistiera le respondería enlazando sensaciones e impresiones que, aun sabiendo que no son todas, se me vienen a la memoria sin necesidad de pensar mucho.

La inmersión en un entorno y un sistema increíble, inesperado. La vida social, académica y deportiva en el confortable y deseado entorno del INEF, en su residencia, en las aulas, en las pistas, en la biblioteca. El aterrizaje en otro planeta, en otra dimensión. Fue como un sueño.

El descubrimiento y la admiración por la personalidad y el trato de José María Cagigal y las enseñanzas que recibimos de él. Época de protestas, de huelgas y encierros de manifiestos y asambleas, que nos hicieron mejores. Con Cagigal de paciente mediador, en interminables reuniones negociadoras en su agradable despacho, que obligatoriamente acababan media hora antes del comienzo de sus clases, margen indiscutible que él exigía para poder centrarse y preparar los temas académicos de cada lección.

lunes, 17 de octubre de 2022

Antonio Sogorb. Lucha, y vive todo lo que puedas

 De rico a pobre en apenas unas horas

Aprender, conocer, amar, gozar, sufrir, trabajar, estudiar…, en resumen, vivir. En esto consistieron los seis años que pasé en Madrid desde mi ingreso en el INEF en 1973, hasta mi regreso a Alicante en 1979.


En ese transito tuve las vivencias (no siempre alegres) que atesoro. Son momentos únicos e irrepetibles, por las propias situaciones y, por supuesto, por la juventud y la poca experiencia de la edad.

Dónde viví y con quien

En septiembre de 1973, recalé en “La Resi”, de la calle El Greco, donde me instalé compartiendo habitación con Fernando Lopez-Ipiña Mattern y no fue solo habitación lo que compartimos, también noches en vela por sus continuas celebraciones de Rugby o por tener que estudiar, o ponerle petardos a la ventana de Beorlegui, o cualquier otra diablura que se nos ocurriese. En vez de moverme en el “46” hasta Moncloa y en el Metro a partir de allí, Ipiña me prestaba un raro ciclomotor amarillos que me permitió conocer Madrid. Al año siguiente seguí en la Residencia, pero con un compañero de la octava promoción, J.M Zambrana, hasta mi expulsión. Repetir segundo me hizo perder la beca y poner los petardos abandonar definitivamente la residencia.

De allí pase, junto con tres excompañeros de colegio de Alicante que hacían Aeronáuticos, ICAI y Navales respectivamente, a la calle Isaac Peral número 2 frente al Ministerio del Aire en Moncloa. Un piso de estudiantes regido por una bruja, la Sra. Lola, su indiferente esposo y sus dos hijas casaderas y bastante ligeras de cascos. Una etapa para olvidar por lo antipática, lo mal que cocinaba y lo poco que nos daba de comer. Solo duré allí un año y al siguiente me mudé, con dos de mis colegas alicantinos, a la calle Vallehermoso dieciséis, a otro piso de similares características, pero con una dulzura de señora aragonesa, de Bujaraloz, que cocinaba como los ángeles y nos trataba como a sobrinos. La cercanía de la ubicación al estadio Vallehermoso, a la discoteca Cerebro de Magallanes y a los patios de Aurrerá sumaba muchos puntos a favor, y estuve allí otros dos años.

Al acabar esa etapa inicié una nueva experiencia y alquilé un piso junto a José Luis Herrera, también de la octava promoción, con el apoyo económico de su hermano mayor y las continuas visitas de Benja Hernández Martín. Ese lugar estaba por la Vaguada y me obligaba a depender de una moto que compré a plazos y pagaba vendiendo sangre cada mes en el Instituto Nacional de Hematología, por mil pesetas. y un bocadillo. Me mantuve en ese piso un par de años. Iban por allí algunos compañeros, Jose A. Edo y compañeras en fiestas varias… pero eso ya es otro tema.

domingo, 24 de julio de 2022

Quienes éramos antes de entrar en el INEF

 Rastros remotos de la vocación por el juego

Dicen que la patria del escritor es su infancia. Pues la patria del profesor de educación física es el juego. Los rastros más remotos de quienes luego dedicaron su vida al deporte tienen que ver con el juego. El juego que, en su sentido más amplio, es un desafío y un aprendizaje que, en la infancia, aparece adherido a la vida, los sentimientos y el amor de manera inseparable. Luego apareció el deporte, la influencia de la familia, profesores o entrenadores, que nos hicieron sentir bien. Y si nos sentíamos bien, reconocidos y queridos cuando hacíamos deporte ¿por qué no podíamos vivir siempre jugando y haciendo deporte?

1930 El abuelo marcando un camino a seguir
Estas son pequeñas historias de quienes luego nos reunimos en el INEF de Madrid en 1973, historias de cómo nos enamoramos de esta profesión y que nos llevaron a compartir unos años apasionantes de nuestra vida.


José Luis Salvador. Carta de amor a mi primera novia





Fernando López-Ipiña y Luis Antolín. El vértigo de jugar libre.





Eduardo Gras, la aventura. Pasión por todo lo que se mueve, flota o vuela.


Un anónimo en los apuntes de Expresión Dinámica



Luis Antolín. Un salto que lo cambió todo





José García Murcia





Antonio Sogorb. Este chaval, que nunca antes durmió en cama ajena





Miguel Feria. Poemario 2021



ENLACE AL BORRADOR DEL ARTICULO COMPLETO

https://drive.google.com/file/d/1QIq0YRV6QFrqggaPQEq2Wu_ge8ZRNxhq/view?usp=sharing

 

 

martes, 5 de abril de 2022

Noticiario 3 ¡veinte reportajes, 2000 entradas!

 


   Noticias de la 7ª nº 3 de 6 de abril de 2022

¡CUMPLIMOS 20 ENTRADAS Y PASAMOS DE 2000 VISITAS!

NUNCA PENSÉ QUE LLEGARÍAMOS TAN LEJOS

 



Nuevas aportaciones a la colección de fotos. Esta vez de Fermín Alarcón

 



Por cierto, Fermín también deja rastros en internet. Un recorte de 2013.

Dos Hermanas homenajea a sus maestros jubilados

La Delegación de Educación resalta la labor de estos docentes durante el acto de presentación de los programas educativos

L.M. 27/09/2013

José María Esteban Rufino, Diego Leiva Ródenas, Manuel Camacho Bellido, Rafael Brioso Aguilar, Fernando Ramón Casado, Miguel Somé Corbacho, Francisco Arteaga González, Fermín Alarcón Bueno y Victoriano Pareja Galindo son los nueve maestros de Dos Hermanas que se han jubilado a lo largo de este curso pasado y que han sido homenajeados por parte de la Delegación de Educación del Ayuntamiento de Dos Hermanas. Cada uno de ellos ha recibido una placa conmemorativa por sus años dedicados a la docencia formando a los escolares nazarenos.

Supongo que este es “nuestro Fermín”.

Miguel Feria nos prometió una foto de Arranz “el mazas” y ha cumplido con una foto impagable por la composición y por ser la versión de Arranz que a todos nos impresionó y recordamos.

 


Rafa Arribas nos regala dos recuerdos de Ipiña y Gallach. El de Ipiña está subido a los comentarios de la entrada de Fernando Ipiña

https://luis-antolin-jimeno.blogspot.com/2022/04/fernando-lopez-ipina-mattern-el-bolo.html

El de Nacho lo guardamos para unirlo al recuerdo que ha prometido Gras que dedicará a nuestro querido compañero

Hemos subido al museo las fotos de los programas de las asignaturas que nos ha enviado Fernández Truan.

https://luis-antolin-jimeno.blogspot.com/p/los-programas-de-las-asignaturas.html

Fernández Truan, además nos ha enviado un ciclostil sobre… pero eso es una sorpresa que merece una entrada para ello solo.

ENCUENTRO EN TOLEDO


 

 

 

sábado, 2 de abril de 2022

Fernando López-Ipiña Mattern "El Bolo"

 El juego infinito. De bolo a bolo

Volver al vientre del origen

para saber, al fin, cómo crepita

la llama en el silencio,

cómo suena el tam-tam de las esferas

cómo brilla el lucero en los arcanos

donde solo habitan las tinieblas.

Poema de Luciano González en el poemario Árbol a la intemperie 2021

 Fernando y yo nacimos en la misma barriada, en los años cincuenta. Los dos somos Bolos. Compartimos una época mágica en la que el juego creó una complicidad más profunda de lo que se puede entender o explicar con palabras. Os parecerá mentira, pero me acuerdo perfectamente de como corría Fernando, de como saltaba jugando “a la una anda la mula”, de que nunca hacía trampas, jugaba muy bien al fútbol y no le daba igual ganar que perder.

Los lugares del juego que compartimos


Los bloques eran un conjunto de viviendas construidas en Toledo, a finales de los años cuarenta del siglo XX. Nuestro bloque era el segundo y tenía dos grandes patios. Los patios eran el espacio donde se desarrollaban los juegos. Un parque infantil de piedra. El plano inclinado, de granito, por donde resbalar (y romper los pantalones), el bordillo estrecho, de granito, para perseguirse, los bancos, de granito, para saltar de uno a otro, una piscina, con bordillos de granito, los altos álamos, para encaramarse. Sobrevivimos de milagro.

Natación